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jueves, 27 de mayo de 2010

A Esos Inmovilistas Anarcas

"Más de cien inmuebles saqueados o incendiados, tres muertos y 27 heridos entre las fuerzas del orden y entre 75 y 100 fallecidos entre los insurrectos, amén de los 2.500 detenidos, de los cuales el 70% fueron llevados a juicio y cinco condenados a muerte", según informa "La Vanguardia".

Se trata del balance de la Semana Trágica de Barcelona, que hoy cumple 100 años. En 1909, antes de que amaneciera, los barceloneces se dirigían a las fábricas para trabajar más de 12 horas bajo situaciones de insalubridad y malnutrición. El reclutamiento forzoso de estos reservistas para la Guerra de Marruecos dio lugar a una revuelta que se saldó con la quema numerosos conventos e iglesias.

Los anarquistas tuvieron un protagonismo supino dentro de esta "caza de monjas" e hicieron famoso su conocidísimo grito de guerra: "Sin Dios y sin capital". Anarquismo..., debo admitir que en algún momento de nuestra historia reciente fue un movimiento con arraigo e importancia, sobre todo entre el campesinado andaluz y catalán.

¿Dónde están hoy? No sin asombro, he leído en una noticia del diario ABC, que los anarquistas "aún están vivos". Me hace gracia. ¿Están vivos? ¿Existen los anarquistas como tal? Cien años después de la Semana Trágica de Barcelona, las Iglesias de Barcelona han aparecido con pintadas y rodeadas de panfletos propagandísticos.

"1909-2009, la lucha continúa" o "la única Iglesia que ilumina es la que arde". Son dos las "inspiradas" pintadas que adornan esta mañana las fachadas de las iglesias de la ciudad condal. JA, JA, JA. Perdónen que me ría. No se trata de una risa simpatizante, ni producida por ningún chiste. Es una risa provocada por el patetismo.

Patética la actuación de estos anarquistas libres y alejados del sistema capitalista y del poder (tururú). Por favor, ¿podrían renovar su repertorio?. Ya estamos un poco cansados de ver su A, "engalanando" las calles de nuestras ciudades, aprendan algo de los grafiteros y, sin pintan, al menos, háganlo con arte. Por que, además de quejaros por todo y seguir inmóviles ante todo, ¿sabéis hacer algo más? Ah, sí, se me olvidaba, tenéis un "master en manejo de la pistola de silicona y pegado de cerraduras de puertas de iglesias". Patético.

El movimiento obrero, nacido junto a vosotros, se ha desarrollado social, cultural y políticamente. Ha dado sus frutos, entre ellos las subidas salariales, la disminución del número de horas en la jornada laboral, la conciencia de clase..., en definitiva, los obreros han conseguido escalar y hacerse oír de manera, más o menos, organizada. Siempre con el objetivo de la mejora de la vida del obrero, han logrado, pasito a pasito, lo que querían.

Pero, señores anarcas, ¿para qué habéis quedado cien años después de "vuestro momento"? En realidad no sé ni a quién me dirijo, porque ¿se puede ser anarquista en el S.XXI? Si alguna vez vuestros ideales y manera de actuar tuvieron sentido, estoy seguro (y por eso hablo en pretérito) de que ya estáis muertos. Estais tan muertos que sólo os queda dinero para comprar un bote de spray negro y seguir "ensuciando" las paredes de los edificios públicos e iglesias. Bueno, mirémoslo por el lado positivo, al menos, le estáis dando trabajo a alguien que se tendrá que encargar de limpiar vuestros mensajes manidos. En tiempos de crisis a todo se le puede buscar una función: incluso a los anarquistas.

martes, 27 de abril de 2010

Lecciones Desde El Nuevo Mundo

Aunque bien pudiera hacerlo cada vez que salgo a la calle, he decidido darles las gracias por aquí. Ayer, mirando el contador de visitas de mi blog, pude comprobar que, a pesar de llevar semanas sin escribir, la gente ha seguido picoteando por aquí. No sin asombro descubrí que una gran parte de las entradas proceden del otro lado del Atlántico, concretamente de América central y, sobre todo, del sur.

España acoge un gran número de inmigrantes prodecentes de Perú, Venezuela, Bolivia... Precisamente, un colega de Quito me comentaba bromeando hace poco que Madrid es la tercera ciudad más poblada de Ecuador. Por eso, como comentaba al principio, no es difícil darles las gracias porque siempre puedes verlos en el metro, detrás de la barra de un bar, limpiando algún portal...en definitiva: trabajando.

Pero de todos los lugares en los que veo gente latina me quedo con uno. Es el lugar de la fraternidad, en el que todos somos exactamente iguales. Es el lugar de la eucaristía. Me encanta entrar en la iglesia cada domingo y verlos ahí sentados, en familia. Vienen todos: el padre, la madre y los críos. El pequeño viene en el cochecito y posiblemente llore pero, no importa, están todos.

A pesar de cargar con trabajos duros y por lo general mal pagados, sacan tiempo (y eso es lo que me admira) para entregarselo a Dios. Nosotros, los religiosísimos; los de la vieja Europa de tradición cristiana; los de los grandes Santos; los devotos...nosotros, siempre andamos corriendo y apenas atendemos nuestras necesidades espirituales en detrimento de una fe cada día más vacía y debilitada.

Ellos, los inmigrantes, son, sin duda, un ejemplo para seguir. Los sudamericanos, a los que los Europeos les acercamos la Palabra hace más de 500 años, han vuelto hasta aquí para demostrarnos que posiblemente la tengan mucho más interiorizada que los occidentales, a pesar de que contamos con más de 2000 años de cristianismo.

Ahora son ellos los que zurcan el Atlántico. Posiblemente, también hayan descubierto un Nuevo Mundo. Por desgracia, mucho más alejado de Dios de lo que esparaban. Aun así, no pierden la fe. Al revés, con su aperturismo, su sencillez y profundidad nos dan una lección de humildad y vivencia de Cristo. Pero, sobre todo, ayundan a que el resto de la gente sencilla que compartimos la eucaristia, nos contagiemos con esa fuerza que transmiten y que nos ayuda a vivir la fe con mayor plenitud.


jueves, 15 de abril de 2010

Al Tercer Día Resucitó

"Dios está aquí. Tan cierto como el aire que respiras..." dice una canción de Iglesia. Y no hay nada más real: Cristo ha resucitado. ¡Cristo vive! Perdonad que lo grite pero, sin duda alguna y aunque chirríe a los oídos posmodernos, la resurrección de Jesús es el hecho más importante de la Historia de la humanidad. Me niego a que pase desapercibido.

El que dio la vida por la humanidad, sin distinciones de ningún tipo, no se quedó clavado en la cruz como algunos desearon. Ésta fue su medio, su "instrumento" para demostrar al mundo el amor del Padre.

Dios, el más grande, se hizo el más pequeño. Se humilló con santa paciencia: lo fustigaron; le escupieron a la cara; lo desnudaron ante todos; le insultaron y, finalmente, lo traspasaron.

¿Finalmente? No. De su costado "manó sangre y agua" (Jn 19. 34). Agua y sangre purificadoras y regeneradoras del destino humano. Fuente de vida y esperanza. Manantial de salvación y redención. Y esto era sólo el principio de lo que se les venía encima a los asustados apóstoles que días después empezarían a comprender...

Ahora más que nunca, recien pasada la Semana Santa, todos tenemos en nuestras mentes los momentos más importantes de la Pasión de Cristo. Borriquitas, Santas Cenas, Calvarios, Dolorosas, Santos Entierros y Resucitados se han encargado de revivir el fervor y la fe del pueblo.

Los Resucitados. Quizás pasan un poco desapercibidos, pero son figuras clave de la Semana Santa y de la vida cristiana en general. Posamos los ojos en El Prendimiento; remiramos a los Crucificados; nos emocionamos con la Madre y sus miles de advocaciones... Y a lo más importante, El Resucitado, llegamos extasiados. No señores. No señoras. Está ahí delante de ti. En esta ocasión sólo es una figura policromada, pero en tu corazón la resurrección de Jesús es real. ¿También necesitamos meter el dedo en la llaga? Bienaventurados los que no vieron y creyeron (Jn 20. 29).

Un Padre que demuestra con la entrega de su propio hijo, que no hay más camino que el amor al prójimo. Uno hijo que fiel al Padre acepta su designio y cumple su labor con pulcra dedicación. Ese es tu Dios: dador de amor hasta el extremo. Puedes sentirte orgulloso de Él porque no sólo murió por ti sino que, sobre todo, VIVE POR TI. Gracias a su vida todo ha cambiado a la hora de nuestra muerte. Y eso es impagable.

FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN


lunes, 16 de febrero de 2009

Pallywood: ¿Periodismo O Ficción?

Dios mío. He sentido verdadero pánico tras observar, durante algo menos de una hora, un documental colgado en Youtube. Os lo dejo en este post por si tenéis tiempo de verlo. Pallywood (nombre sarcástico del documental) plantea en tono proisraelita cómo los palestinos, supuestamente, utilizan a los medios de comunicación occidentales para, a modo de altavoz, vendernos el acoso continuo que sufren por parte de los judíos. Como si de un plató de Hollywood se tratara, las calles de Palestina se convierten en una escenario improvisado donde se intrepreta la obra de la guerra.

Desde luego, no pretende alterCádiz juzgar la actitud del pueblo israelí; ni la del palestino a partir de un mero documental. Si lo hiciese estaría siendo parcial y me estaría limitando a alimentar el discurso de alguno de los dos flancos así como el sinsentido de esta masacre de la que únicamente se puede sarcar una conclusión: es recíproca.

Al margen de la credibilidad del documental o de que éste no sea más que un metamontaje sobre el conflicto palestino-israelí, las imágenes ponen en el punto de mira algo que va más allá del propio conflicto. Ese algo no es otra cosa que el papel que juegan los medios de comunicación en este tipo de situaciones.

¿Por qué es importante el hecho de que los medios de comunicación estén en el ojo del conflicto? ¿Son reales las imágenes que vemos en nuestras casas a las tres de la tarde o están sometidas a un proceso de limpiado y edición para conformar la historia que a los mass media les conviene vender? ¿Cuál es el deber del periodista? ¿Es preferible contar la verdad aunque ésta no sea interesante o es mejor crear esa verdad para que sea mucho más truculenta y comercial?

"Muerte a los judíos; palestinos terroristas; todos unidos por la yihad; holocausto judío; pueblo elegido..." Son sólo algunos de los mensajes que, ya casi de forma autómata, recibimos en Occidente a través de los medios. Aquí los vemos; los escuchamos; los interiorizamos y, ya está, a otra cosa mariposa... Sin embargo, en Oriente las imágenes captadas por los cámaras, tanto occidentales como autóctonos, se convierten en algo mucho más peligroso. No son simples capturas sino que se toman como dogmas y se convierten en eslóganes que recorren todo Oriente Próximo. Son armas psicológicas que maleducan y acrecientan el odio entre las distintas generaciones de estas dos naciones que parecen, histórica e indefinidamente, condenadas al horror.

Un sólo Dios y dos visiones distintas del mismo. Un error de base: la falsa construcción de un Dios vengativo de cuya naturaleza se ha esfumado cualquier resto de paterna misericordia. Cuando el fanatismo sobrepasa la fe y los medios están ahí para contarlo, los periodistas han de convertirse, más que nunca, en transmisores transparentes de la verdad. Ese es el único cometido: sencillo a la vez que complicado. Ser transmisores de la verdad. Luchar por la paz con dos únicas armas (la imagen y la palabra). Luchar contra el silencio con la meta de que el conflicto acabe, sin alargar la agonía de dos pueblos que cuentan con defensores y detractores en todo en mundo pero que, ante todo y simultaneamente, son víctimas y verdugos en pleno siglo XXI.

Os dejo el vídeo del que hablo en la entradilla y que ha inspirado este post:




martes, 13 de enero de 2009

Uvas Rancias

Ya pasó la Navidad. Aunque las nevadas constantes y las luces, aún alumbrando las calles, parecen indicar lo contario. Bueno, por pasar ya pasó hasta el bautizo de Jesucristo. Desde entonces dicen que lo han visto por allá y por acá predicando. Dejémoslo, porque entre que crece rapidísimo y lo crucificamos en unos meses, más le valdría haberse quedado tranquilo en la carpintería.

Me pregunto cuál habrá sido la impresión que se habrá llevado Jesús en su nacimiento número 2009, al ver la situación del mundo. Desde luego, si tuvo tiempo de echar un ojo a la prensa, oír un momento la radio o visionar unos minutos los informativos habrá sentido una congoja enorme.

Seguro que al observar su Tierra; miró hacia atrás (2009 años) y deseó, al menos, no haber nacido este año entre tanto dolor. Casi un millar de víctimas. Entre ellas un tercio son niños. Esa es la friolera cifra que desde hace un mes ha mantenido y mantiene al mundo con la mirada fija sobre la franja de Gaza e Israel.

El turrón ha sabido menos dulce; el champán casi no tenía ganas de espumear; las uvas, rancias y sin suerte; la Natividad felicísima; las fiestas, no tanto. Una masacre. Luchas -como mínimo- propias de la Edad Media, no de seres humanos que viven en el S.XXI.

¿Por qué Dios permite el mal? Se pregunta la gente. ¿Por qué el hombre es capaz de destruirse a sí mismo sin piedad? Deberían preguntarse. El mundo está loco, el mundo oye, pero no escucha. El mandato fue claro: "creced y mutiplicaos, someted la Tierra" (Gn. 1, 28-29). Sometedla, pero no sometéos. Ante todo, sed libres para construir un mundo digno del que es "imagen y semejanza" de Dios.

Por favor, muévanse. Instituciones del mundo desarrollado, hagan algo. Son ya demasiadas las víctimas; demasido el sufrimiento y demasiada la sangre derramada en Tierra Santa y sus países fronterizos. Por favor, guerrilleros, no usad el nombre de Dios en esta guerra que parece interminable. No lo utilicen a su antojo como escudo para atacar. No tiene ningún sentido.

Esto no puede durar. Judíos y palestinos está obligados a entenderse. Los errores del siglo pasado; las luchas políticas y territoriales tienen que parar. El fin del hombre no es bombardearse bajo la excusa de un dios de plastilina, sino AMARSE.

Jesús, ¿ya te cansaste de ver imágenes cruentas por televisión? ¿Ya la apagaste al ver una pila de cadáveres que no superaban los 13 años? Si es que nunca me acuerdo. Tú eres más de estar a pie de guerra (jamás mejor dicho). Tú eres más de estar al lado de los que mueren; de los que luchan por sobrevivir; de los que tienen esperanza; de los que la han perdido. Ayúdales, pues, Tú que estás en cada ser humano. Transfórmalos para que detengan este nuevo holocausto. Aunque lleve su tiempo, no te preocupes, seguiremos orando por ello.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Reflexiones De Media Tarde



Es un hecho confirmado: ser cristiano no está de moda. ¿Qué no se lo creen? Pues echen la vista atrás y recuerden las noticias por las que los cristianos hemos salido en los medios de comunicación estas últimas semanas.


A nadie le gusta pertenecer a la Iglesia, todos estan en contra de esta religión tan coercitiva. Sin embargo, me pregunto a mí mismo qué sería de los declarados anticlericales si la Iglesia no existiera. La respuesta que se me viene a la cabeza es que, posiblemente, ante la falta de un blanco fácil, se encargarían de crear un nuevo enemigo al que poder atacar con total impunidad.

Primero Sor Maravillas, a la que seguro, de saber la polémica que se han encargado de fabricar a su costa, no lo huberia importado vivir un número más abajo de la "carrera de San Jeronimo". Por otro lado la guerra de los crucifijos. Ahí ya no hay quien se ponga de acuerdo. Padres enfrentados por hijos que no se enteran de la "misa la mitad", jueces, profesores, Estado..., todos en medio de una encrucijada de la que parece que aún queda mucho petróleo por sacar.

No está de moda ser cristiano, decía al princio. Y menos mal, añado a continuación. Menos mal, no porque no quisiese que todos los seres humanos conociesen a Jesús. Menos mal, digo, porque las modas llegan, triunfan, pero, tan rápido como consiguen el éxito, también pasan.

Llego a la conclusión de que el mundo vive uno de los momentos más interesantes para ser cristianos. La democracia ya no tiene vuelta atrás, poco a poco el tirano se verá obligado a marcharse de ese trono que, por desgracia, aún ostenta. Es el momento del diálogo, del respeto y del multiculturalismo.

Y para los cristianos es el momento de desnudarnos. No tenemos otra opción. La Iglesia cuenta con las herramientas; con los medios modernos; cuenta con buenos pastores; con gente comprometida y preparada; con jóvenes; cuenta con los pobres. Sólo hace falta mostrarnos tal cual vinimos al mundo, es decir, tal cual Jesús nos enseña.

¿A qué y a quién temer? Ya no hay ninguna guerra por la que luchar, no hay que defender la fe en contra de nadie. Todo lo contrario, hay que ofrecerla. Porque el que conoce a Cristo es imposible que pueda decir una palabra en contra de Él. Se acabó, eso de esconder nuestra fe y de guardarla como si fuese una posesión que nos pudiesen arrebar. Nada menos conveniente. La fe, en comunidad. Cristo rebosa. Por mucho que desees cerrar la boca, Jesús, acaba saliendo a borbotones. No se puede contener.

Entonces, ¿por qué este frente abierto en contra todo lo que huela a cristianismo? Porque, Cristo, desde luego no es el problema. ¿Somos nosotros el problema? ¿No somos, al fin y al cabo, tan buenos apóstoles como nos tienen encargado? Vergüenza cero y preparación máxima. Creo que son los dos consejos que, humildemente, puedo dar y que me intento aplicar cada día. Conocer a Jésus con profundidad, nosotros los que nos hacemos llamar su seguidores, para luego ofrecerlo a los demás. Con entereza, con claridad y sin sucedáneos.

lunes, 27 de octubre de 2008

¡Desbauticémonos!

¿Cómo se desbautiza uno? Quiero desbautizarme, quién me desbautizará...No he podido evitar el hecho de centrar mi atención sobre una noticia que ocupa la portada de la versión web del diario ADN.

El titular reza: "El Día del Desbautizo consigue 1000 apostasías en Italia". No me digan que no es original el vocablo: "desbautizar". Parece ser, que ya no es suficiente con "apostatar". Resulta mucho más atractivo inventarse una nueva acepción para un verbo que significa, según la RAE, (y esa pocas veces se inventa nada):"Deshacerse, irritarse e impacientarse mucho". Poco que ver con la apostasía como se puede ver.

Dilemas ligüísticos aparte, parece que los ateos de Italia se unen a la moda moderna de ser apóstata. Que "no quieren ser súbditos de la Iglesia Católica" reseñan como principal razón. Comprensible, leches... ¡Es mucho mejor ser súbditos de la moda, el dinero y el relativismo! Total, si así evitamos cualquier tipo de responsabilidad...

Es lógico. Si no crees en los dogmas de la Iglesia ni te sientes en comunión con Jesucristo, ¿para qué vas a formar parte de una religión en la que no te vas a sentir realizado? Tan respetable como que el agua es incolora. Eso sí, limítate a apostatar pero, por favor hazlo tú y sólo tú. Supongo que si reniegas de tu credo lo haces por convencimiento personal y no por mero pacto social. De no ser así..., ¿quién está siendo el borrego? Bueno, bueno, me controlo..., perdón si he faltado el respeto a algún desbautizado, las frases anteriores son meras suposiciones porque, al fin y al cabo, os considero mucho más inteligentes.

Ante todo, sé libre pero no intentes convencer a los demás de que la apostasía es el verdadero camino hacia la Verdad. Piénsatelo antes de sacar tus pancartas plagadas de insultos porque puedes estar haciendo mucho daño a esa gente que se limita a vivir su fe con humildad. Eso no estaría bien para un desbautizado, siempre tan preocupado por el bienestar y la libertad de sus congéneres... Sé libre pero deja serlo a los demás también.

Ah, de esto último apenas me preocupo. Seguro que tu sentido común e integridad te dictan, por mucho que te guste el arte, no volver a entrar en una Iglesia. Para mí, amigo desbautizado, sería una gran jodienda, la verdad..., porque hacer turismo catedralício nos gusta a todos. Para sentirte mejor siempre puedes recordar que para los cristianos las cuatro columnas salomónicas y los tres frescos de Miguel Angel no son lo más importante. Por suerte nos une algo que subyace a lo material. Además, siempre te quedarán los museos. Te lo dice un bautizado.

jueves, 15 de mayo de 2008

¿San Isidro?

A ver, cómo me explico sin herir y cómo denuncio sin exagerar. Creo que la mejor forma de hacerlo es de la manera que nos intentan inculcar cada día en la facultad de periodismo: dejar que la realidad hable por sí sola; dejar que su transparencia sea la que muestra la verdad; sin tapujos.

Es 15 de mayo, día de San Isidro Labrador, patrón de muchos pueblos agrícolas como es el caso del mío, San José de Malcocinado, en Cádiz. Pero no sólo de pueblitos, sino de la villa mayor del "Reino": Madrid. Como no podía ser de otra manera el Ayuntamiento de la ciudad se ha esforzado para crear un programa de actividades [PDF] de lo más variopintas con el que cubrir cinco días de fiesta en honor al Santo de los labriegos.

Abriendo el programa un gato. Sí, sí, con eso de que a los madrileños los apodan "los gatos"... Pero, no es un gato cualquiera, sino que nos guiña el ojo y todo, mientras sostiene un molinillo de viento. La imagen que ilustra el programa no sólo no tiene nada que ver con el Santo en sí, sino que (no vaya a ser que alguien se ofenda) bajo las grafías "San Isidro" a parece una frase que sentencia: "Madrid, ciudad plural".

Pasacalles de gigantes, Naumagia (¿qué es eso?), Universimad o Titirimundi son algunas de las numerosas e innovadoras propuestas que desde la comunidad han preparado con orgullo y esmero para exponerlas en su programa de trentaitantas páginas. Pero, ¿y San Isidro dónde está? ¿tiene alguien en la cabeza al Santo cuando celebra estos días de fiesta? Pues, contando el reducido espacio que ocupa el apartado de celebraciones religiosas y su posición (la última página del programa), difícilmente. Los periodistas tienen una máxima: lo más importante ha de aparecer en primer lugar y para el final, se deja lo que sobra o lo que lo que se mete de relleno.

¿Por qué todo esto? Pues por una sencilla razón: las fiestas de origen religioso (en este caso cristiano) se celebran, cada vez más, sin saber por qué. Si nos olvidamos de lo más importante, de su procedencia, al final, se pierde la esencia y la razón de ser del festejo. Personalmente, observo como los medios de comunicación se convierten en unos "aprovechados" de la estética de los eventos religiosos. Cuando hay algo espectacular, (ya sea la Navidad, la Semana Santa o el reciente Rocío) son todos muy devotos y a nadie le importa sacar las preciosas imágenes de los pasos o del impactante "salto de la reja".Pero, si no hay espectacularidad, si sólo hay cristianismo, la cosa cambia. "¿Y si herimos sensibilidades? Si ponemos a San Isidro abriendo el programa se van a molestar los ateos, agnósticos o los de cualquier otra religión...", han debido de pensar los organizadores.

En estos casos, parece que la norma que rige es la de la eliminación de cualquier símbolo religioso en pos de la pluralidad y el relativismo. El problema no son las actividades o las fiestas, esas son maravillosas, la cuestión es que en el plantemiento de la celebración y del programa se respira un ambiente de desplazamiento hacia los cristianos. San Isidro Labrador, ¿dónde estás? Tienes la fama de entretenerte en todas las iglesias a rezár, pero ¿estás seguro de que, en el 2008, los ángeles aún siguen arando tu campo o ya se han olvidado de ti?

domingo, 27 de abril de 2008

Ciencia, Fe Y Universo

La ciencia ha acompañado al hombre desde los principios mismos de su existencia. Quizá, no tal y como la entendemos hoy ene día, pero sí como un intento de constante acercamiento al complejo mundo de la sabiduría. La casi-todopoderosa ciencia busca respuestas generales que expliquen la inconmensurables situaciones ante las que el hombre se plantea una y otra vez las mismas preguntas. Más allá de los resultados empíricos intenta resolver cada una de las dudas existenciales del ser humano a través de un método racional, (¿lo consigue?).

A pesar de las críticas y errores que se le puedan adjudicar, es innegable que la ciencia ha supuesto un aporte positivo a lo largo del desarrollo de la humanidad. A través de ella hemos mejorado muchas de nuestras condiciones de vida y hemos conseguido de este planeta un lugar más cómodo (a costa de destruirlo en ocasiones) pero bueno, al fin y al cabo, más cómodo y seguro. La gente viaja de un sitio a otro del mundo en apenas horas y en el norte nadie se muere por contraer sarampión. Estos son sólo dos mínimos ejemplos de todo lo que le debemos a la ciencia: gracias.

Mediante la razón hemos llegado a dar respuesta a fenómenos casi inimaginables. Pero, lo que a veces el científico parece obviar es que muchas de las respuestas a las cuestiones que nos plantemos, nunca tendrán cabida dentro de la razón humana. Personalmente, pienso que las verdades absolutas existen y sobre éstas se basa el funcionamiento del cosmos. Verdades, que por el simple, pero significativo, hecho de ser Absolutas, no son, ni serán nunca, abarcables por la mente en su totalidad.

¿Por qué no podemos comprender ciertas cosas? (¿Realmente queremos comprenderlo todo?). Sin saber muy bien por qué, nos dejamos mover por una fuerza externa a nosotros que nos guía hacia algún lugar. No conocemos su paradero, ni hacia dónde nos lleva pero, aún así, nos dejamos arrastrar por la corriente. Necesitamos de Él.

Si nos preguntan por la grandeza del Universo, e intentamos acapararla, nuestra mente se marea. Detente un momento y piensa esto, ¿podemos imaginar el firmamento y sus límites (si los tuviera) dentro de nuestra cabeza? Piénsalo... No, no podemos hacerlo, es imposible. El cosmos con todas sus constelaciones y sistemas solares no tiene cabida en una masa encefálica que se protege del exterior bajo una capa dura y huesuda dividida en parietal, occipital, temporal y frontal.

¿Acaso tiene el universo una paredes que lo limitan? ¿Es una esfera? ¿Y dónde se sostiene esa esfera? Después de las supuesta paredes que limitan el Univeso, qué hay, un Universo paralelo? Admitámoslo; es imposible saberlo. Incluso al encéfalo, el conjunto de órganos más perfecto jamás creado y de los que depende el resto de nuestro ser, se le queda grande. Nuestra mente tiene límites medibles y calculables. Tiene un númeor de neuronas que se van muriendo y, desgraciadamente, no se reproducen de nuevo. La masa encefálica se desgasta, se muere.

La ciencia ha sido creada por los humanos y, por ello, de forma inherente, está condenada al límite de nuestras capacidades neuronales. Por mucho que lo intentemos, siempre habrá preguntas que quedarán ante nuestros ojos sin respuesta alguna. El hombre podrá crear mil y una teorías sobre el origen, orden y jeraquía del universo, pero no dejarán de ser sólo eso, teorías. En un momento dado, las verdades relativas pueden quedar al descubierto como meras falacias. Justo entonces, las teorías se vienen abajo como un edificio sin cimientos.

La búsqueda de la verdad Absoluta siempre ha preocupado al hombre. Pero intentar encontrarse con ella a través de la ciencia creo que es un error. El conocimiento científico, ha sido elevado casi al rango divino y esto arrastra ciertas consecuencias (negativas para unos y positivas para otros). Desde mi punto de vista, en ocasiones mas o menos frecuentes, la ciencia ha llegado a convertirse en uno de los tantos medios más con los que cuenta el hombre para satisfacer su ego y sentirse un poco menos débil ante la perspectiva de su pequeñez ante el universo.

Para mí, es imposible e incomprensible delegar todo el protagonismo de nuestra existencia sólo sobre la ciencia, o sobre la religión. Las tribus melanesias, que viven actualmente en Nueva Guinea y en archipiélagos adyacentes, han encontrado el equilibrio ideal entre ciencia y religión ajustado, evidentemente, a su ámbito vital. La creación de las canoas, por ejemplo, a partir de los troncos de los árboles, es para ellos una manera de ciencia, rudimentaria pero ciencia. Pero, durante la construcción de la canoa se celebra una ceremonia religiosa para que ésta nunca falle.

Incluso cuando para estas tribus la concepción del mundo es tan diferente de la nuestra, los problemas a los que se enfrentan son universales y eternos. De una forma más occidentalizada que se adecue a nuestro nivel de vida, pienso que, en el fondo, nosotros también deberíamos funcionar así. Es decir, debemos establecer con nuestro cuerpo y nuestra alma un compendio razón-fe que nos guíe hacia las respuestas de aquellas preguntas que, a nivel personal, cada uno se plantea en su vida.

Quisiera concluir con unas frases que un cura, muy buen amigo mío, me regaló una tarde de agosto. Ese día, mientras dábamos un largo paseo, me había ensañado con él haciéndole preguntas referentes a Dios; la creación, al Universo y a las cientos de cosas que no comprendo del cristianismo pero que, precisamente por eso, me parecen tan interesantes. Mi amigo ante tal aluvión de cuestiones me dijo sosegadamente estas frases que no olvidaré jamás: "Llega un momento en el que la razón muere y deja paso a la fe. Más allá del entendimiento sólo nos queda eso, creer".

Creer: (del lat. credere)

1. tr. Tener por cierto algo que el entendimiento no alcanza o que no está comprobado o demostrado. 2. tr. Dar firme asenso a las verdades relevadas por Dios.

Fe: (Del lat. fides)

1. f. REL. Creencia en algo sin necesidad de que haya sido confirmado por la experiencia o la razón, o demostrado por la ciencia.


lunes, 7 de abril de 2008

Martín Descalzo

Internet, todo está en internet. La web es nuestra nueva compañera diaría. Sin las tres "w", cierto es, que este blog no podría existir. Interactividad; comunicación con cualquier otro punto del mundo conectado; información; reserva de vuelos... La lista podría hacerse interminable, porque las posibilidades también lo son. Para nosotros, hijos de las nuevas tecnologías, un mundo sin adelantos sería como un mundo a medias.

Pero, ¿podemos reducir nuestras vidas a la pantalla del PC? ¿Por qué me hago esta pregunta? Porque cuando encuentras tesoros como el que he hallado es difícil pensar que las nuevas tecnologías lo sean todo.

Puede que dentro de unos siglos no existan, puede que los hayan digitalizado y las bibliotecas pasen a formar parte de una étapa anterior de la Historia del hombre. Por eso, hoy por hoy, prefiero pensar que están totalmente disponibles y que el placer de devorar páginas sentados en el sofá de casa nadie nos lo va a robar jamás.

Los libros son joyas. ¿Quién se acuerda hoy en día de los vinilos? ¿Quién se atreve a comprarse un vídeo? Todo el mundo opta por el DVD, ¡qué digo DVD! Por el Blue Ray, que Sony ha ganado la batalla... ¿Pasarán a ser las páginas de papel piezas de coleccionista? Yo, prefiero aprovechar, ahora, que los libros, todavía, siguen a buen precio.

Él ya no está, hace unos años que goza de la vida eterna. Pero, estoy seguro, de que se tuvo que marchar a la otra orilla siendo el periodista más pleno del momento. ¿Cómo no iba a irse feliz con la cantidad de "hijitos" que ha dejado en este mundo?

Se llama Jose Luis Martín Descalzo. Así, completo. Me gusta decir su nombre y apellidos porque, si no, me parece que me quedo corto alabándolo. Se coló en mi vida como un periodista en el Concilio. Sin hacer ruido, casi por casualidad. Me encontró gracias a un trabajo académico sobre la relación entre la prensa y el Concilio Vaticano II. Me encontró, me agarró y, aún hoy, no me ha soltado.

Escribe como todo periodista desearía escribir; describe como toda cámara fotográfica desearía captar la realidad; convence como todo revolucionario quisiera y entiende como poca gente es capaz de comprender. Creo que llevaba unas gafas, cuyos cristales tenían un filtro que hacía que tras ellos todo fuera amor. Era capaz de ver lo bueno del ser humano, siempre lo positivo. ¿Lo malo? Lo malo existe porque nosotros no empeñamos en que así sea.

Lo envidio sanamente. Sabía disfrutar de los pequeños detalles y exprimía al máximo la oportunidad de vivir que le había brindado Dios. Simplemente, tenía "Razones". Razones para la felicidad, para la alegría, para la esperanza, para el amor... Sin duda, este cura y periodista, este maestro del humanismo, ha conseguido que los libros sigan teniendo un lugar muy importante en el presente, y que leer sea todo un gozo. Además, acabo de mirar en internet su lista de publicaciones y, al menos veo una treintena de obras. ¡Menudo legado!

Si no lo conoces, te invito a que te lances, ciegamente, sobre sus letras. Si, por el contrario, ya eres colega de Martín Descalzo, estarás de acuerdo conmigo en que no hay mejor manera de acabar esta entrada que cediéndole la palabra:


"Ahora, Padre, que se acerca el momento de volver a tus manos, déjame agradecerte este don de ser hombre que tú me regalaste durante treinta años.

Ha sido hermoso ¿sabes? Hermoso y doloroso, es bien cierto, mas, sobre todo hermoso: tener carne, sentirme débil, conocer el paso del tiempo por tus horas, amar desde más cerca y uno a uno, tender la mano a los amigos, comer con ellos en la misma mesa y ver sus ojos líquidos que tratan de decirte que te quieren, aunque luego mil veces el corazón se descarríe.

¿Sabes, Padre? Siempre quise a los hombres, pero ahora se diría que me he enamorado de ellos, precisamente porque son tan pequeños y necesitan tanto. Ahora ya no sabría vivir sin el ser humano y por eso te pido -es mi último deseo en este mundo- que me permitas seguir siéndolo en las anchas praderas de lo eterno.

Déjame que me lleve este cuerpo, y estas manos, y estos ojos que en la Tierra aprendieron a reír y llorar, y estos pies caminantes, y el pobre corazón que fue lo que mejor nos salió en los siete días iniciales.

No creas que me olvido del mal y de la muerte. ¿Cómo podría hacerlo ahora que los siento subir por mis venas? Yo conozco la fría violencia del hombre y el egoísmo sucio que respiran su alma y sus pulmones, he visto la serpiente de su odio enroscándoseme en torno a mi vida; mas también he medido su ignorancia, su mirada de niños descarriados y he gustado el vino más hermoso: el del perdón.

¿Qué Dios seríamos nosotros si no tuviéramos nada que perdonar? El mal del hombre permite que se vea la más hondo de nuestro ser, la última razón de nuestra triple existencia, ya que amor sin perdón es medio amor".


Fragmento extraído de "Hablan Jesús y el Padre". Recogido en el libro Fábulas y relatos de J.L.M.D.