jueves, 24 de enero de 2008

El Primer Periodista

24 de enero. Aunque, seguramente, muchos lo habrán pasado por alto, a alterCádiz no se le podía olvidar: FELICIDADES. ¿A quién? Pues a todos los que dedican su vida a informar y surtir con miles de noticias, reportajes, entrevistas, crónicas..., a la siempre insaciable opinión pública. Felicidades, a todos los escritores, periodistas y estudiantes de comunicación porque hoy es vuestro día. Día de San Francisco de Sales patrón de los informadores y uno de los primeros periodistas de la historia.

El Santo de la amabilidad lo denominan. Y no precisamente porque fuera un bonachón. Cuentan que al hacerle la autopsia extrajeron su hígado duro como una piedra, debido a la templanza que mantuvo a lo largo de su vida para controlar su mal genio y su tendencia a la cólera. Ahí estuvo su labor, su trabajo y su virtud. En saber controlar siempre su carácter y en conocerse a sí mismo para no hacer daño a los demás.

Su labor periodística se remonta a la segunda mitad del siglo XVI. Por aquellos años, Juan Calvino y la doctrina protestante que lleva su apellido se encontraban en auge. San Francisco de Sales, para defender la fe católica frente a los calvinistas, publicó una serie de folletos con enseñanzas católicas. De forma periódica, el Santo iba por las noches casa por casa e introducía por debajo de las puertas las hojas escritas. Fue tal su sacrificio, su constancia y bondad que a los pocos años de comenzar su andanza periodística había logrado convertir a 72.000 protestantes al catolicismo. Por esta actividad, así como por su talante con la pluma, está considerado, desde 1922, como el patrón de los periodistas y escritores católicos.

En su obra por excelencia, Introducción a la vida devota, podemos leer: "No nos enojemos en el camino uno contra otros. Caminemos con nuestros hermanos y compañeros con dulzura, paz y amor. Te lo digo con toda claridad y sin excepción alguna: no te enojes jamás, si es posible; por ningún pretexto des entrada al enojo en tu corazón".

A continuación, el Decálogo de pensamientos de San Francisco de Sales:

Decálogo de pensamientos:

1.- "Dichosos los corazones flexibles porque jamás se romperán".
2.- "El amor lima la aspereza del trabajo o hace grata la aspereza".
3.- "La dulzura y la humildad son las bases de la verdadera santidad".
4.- "Si amáis a Dios, hablaréis con frecuencia con El".
5.- "La oración es un coloquio íntimo y una conversación familiar entre Dios y el alma".
6.- "Una mirada a Jesucristo nos reanima y nos alienta".
7.- "En esta vida la paciencia ha de ser el pan de cada día".
8.- "La cruz es la puerta real del templo de la santidad".
9.- "Una sola comunión bien hecha puede hacernos santos".
10.- "Toda la belleza del alma estriba en el amor que tiene a su prójimo".
Fuente: Comentario de Juan Enrique.

sábado, 19 de enero de 2008

Honrado, No Honrado

La presente no iba a ser mi entrada esta semana, pero navegando por la Web me he topado con esta noticia que me ha entristecido enormemente a la vez que me ha hecho cavilar sobre la inmundicia que, por desgracia, a veces alberga el hombre en su interior.

Algo no funciona, este sistema sufre un leve desajuste. Para que manifestaciones como las que van a acontecer este domingo tengan cabida en la sociedad española…, algo tiene que estar oliendo a chamusquina.

“Movilízate, no te quedes impasible viendo como lo destruyen todo”. O “Recuperemos Madrid, así no se puede vivir” son algunos de los lemas con los que Democracia Nacional sostiene su particular lucha en contra de los inmigrantes que llegan a España, en este caso, concretamente, a Madrid.

Si una actitud de racista de tal calibre se merece el respeto y el empujón del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, pido perdón por adelantado, pero, yo, me río de ese tribunal. A ver, ¿cómo se puede dar vía libre y legalizar una manifestación en la que tildan a TODOS los inmigrantes de delincuentes, camellos, drogadictos y ladrones, como mínimo?

El cartel propagandístico no tiene desperdicio: a la izquierda un negro con una pistola en la mano apunta a un “abuelete”, por supuesto, muy blanquito y sonriente. Detrás del negro, un hombre de pelo largo y bigote (aparentemente gitano) empuña una navaja ensangrentada. Esperen, hay más. Detrás de él hay un camello precedido por un yonqui con una jeringuilla en el brazo. Al otro lado, a la derecha, lo que Democracia Nacional llama “los honrados de Madrid” o sea, los de pura cepa, cándidos y pacíficos.

Para estos señores no es honrado fregar escaleras, no, como tampoco lo es que los inmigrantes legalizados, con sus impuestos, contribuyan al sostenimiento del estado del bienestar que, de otra manera, ya habría muerto este país envejecido que paga cada vez más pensiones. ¿Honrado que alguien intente buscar un futuro mejor porque en su país sus hijos se mueren de hambre? Que va, eso no es honrado, hombre. Si lo único que hacen es quitarnos el trabajo… Es verdad, el trabajo; con todos lo negros y rumanos que hay en la construcción a ver donde busco trabajo…, con las ganas que tenía de “currar” poniendo ladrillos y cargando sacos de cementos. ¡Serán desconsiderados estos inmigrantes!

Lo que sí es honrado es tratarlos como escombros como si fueran las ovejas negras el mundo sin acordarse de que hace unos años eran nuestros abuelos los que emigraban. Más honrado, aún, es despreciarlos mientras tenemos en casa una chacha ecuatoriana que nos deja impoluta la alfombra y cuida de nuestros niños. Por supuesto, es mucho más honrado tenerla sin papeles y sin seguro, que así se la puede explotar más horas sin que rechiste.

Señores/as, Tribunal de inJusticia, no se puede deplorar de tal forma al género humano. “Amaos unos a otros como yo os he amado”. ¿Dónde han quedado esos valores? ¿Qué hemos hecho del hombre?

domingo, 13 de enero de 2008

Renacidos Del Agua

"El soldado bautizará a su Rey, el siervo a su Señor, Juan al Salvador; el agua del Jordán se estremece, la Paloma da testimonio, la voz del Padre declara: Este es mi Hijo amado". Esta es la antífona que precede al primer Salmo de la oración de laudes este domingo 13 de enero, día del Bautizo del Señor.

Hoy, de manera oficial para los cristianos, acaba el tiempo de Navidad. Mañana, vuelta al tiempo Ordinario. Más de uno ya lo deseaba porque tanta comida familiar seguro que lo tenía hasta arriba y con algún kilito de más que hace más difícil, aun, subir la cuesta de enero.

Aún novato en cuestiones de fe, me he detenido en la antífona anterior porque he sentido como si hubiese descubierto lo indescubrible, lo que, aunque Jesús lo hace cada día, no todos los días vemos ni somos conscientes. Encierran tanto esas frases, mirad:

"El soldado bautizará a su Rey, el siervo a su Señor, Juan al Salvador", ¿no es el mundo al revés? ¿Cómo un rey se va a dejar bautizar por un soldado o el Señor por su siervo? ¿no hay detrás de esto, quizás, el mayor gesto de humildad que puede encontrarse? Los jóvenes buscamos a menudo algo que nos mueva, algo, sobre todo, revolucionario. Es más, la historia de la humanidad está llena de revoluciones y exaltaciones encabezadas por el hombre, en busca de un ideal de vida, un modelo. Pero, ¿qué mejor ideal que el Espiritu Santo, que mejor modelo que Cristo y qué mejor revolución que la de Dios?

El Bautismo marca un antes y un después en la vida de Cristo. Después de sumergirse en el Jordán dará comienzo a su predicación, a lo que conocemos como vida pública de Jesús. Pero, sigamos con la antífona, que aquí llega el plato fuerte: Imaginad, el shock tuvo que sentir Juan el Bautista cuando Jesús, el Mesías que esperaban, le pidió que lo bautizara. No yo no soy digno (como mínimo) pensaría. Pero, no, Jesús lo eligió a él, hombre sencillo, para dar el paso del bautismo. A través del bautismo se RENACE, sí, se convierte uno en otra persona, jamás se vuelve a ser el mismo, se deja atrás una vida para despertar en otro lugar, mucho más cerca del Reino de Dios.

Por costumbre, en la actualidad, las familias cristianas suelen bautizar a sus hijos cuando apenas tienen unos meses. Esta tradición se la debemos a nuestros hermanos en la fe de la Edad Media que se preguntaron a dónde irían a parar las almas de las personas que morían sin ser bautizadas. Y es que lo normal, en las antiguas comunidades cristianas, era que el el bautizo se llevase a cabo cuando la persona fuese adulta y capaz de comprender el compromiso que conllevaba el hecho en sí. Porque, según Benedicto XVI, "El bautismo comporta la confesión de las culpas. Era realmente un reconocimiento de los pecados y propósito de poner fin a una vida anterior malgastada para recibir una nueva". Además, en la antigüedad, no se limitaban a que un sacerdote vertiese el agua sobre la cabeza del bebe, sino que las personas adultas, rodeados de todos sus seres queridos se sumergían desnudos en una especie de alberca que simulaba el rió Jordán.

Inmersión y emersión. Dos simples verbos que cambian el sentido de la existencia. Benedicto lo explica de forma magistral en su libro Jesus de Nazaret: En la inmersión se simboliza la muerte que hace pensar en el diluvio que destruye y aniquila. Pero, al ser el Jordán agua que fluye, es sobre todo símbolo de vida. Los grandes ríos: Nilo, Éufrates, Tigris, son los grandes dispensadores de vida. Se trata por lo tanto de un purificación, de una liberación de la suciedad del pasado, de un nuevo comienzo, de muerte y resurrección. Se trata de un renacer mediante la inmersión en el Jordan y el salir después de las aguas".

No quisiera pasar por alto el último aspecto de la antífona: la presencia de la Trinidad. Juan bautiza al Salvador, es decir al Hijo. Lo bautiza con agua, pero al emerger es el Padre quien, también, lo bautiza mediante el Espiritu Santo. Magistral, no tengo otra palabra. No sólo Jesús hace profesión pública de su naturaleza humana y pecadora sino que el Padre lo señala a Él personalmente y lo acoge y reconoce como Hijo suyo que es. Es decir, se destaca al mismo tiempo su naturaleza divina. Y por si nos queda alguna duda nos recuerda "Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto". ¡Toma ya!

Himno

A la orilla del Jordán,
descalza el alma y los pies,
bajan buscando pureza
doce tribus de Israel.

Piensan que a la puerta está
el Mesías del Señor
y que, para recibirlo,
gran limpieza es menester.

Bajan hombres y mujeres,
pobres y ricos también,
y Juan sobre todos ellos
derrama el agua y la fe.

Mas ¿por qué se ha de lavar
al Autor de la limpieza?
Porque el bautismo hoy empieza,
y Él lo quiere inaugurar. Amén.

domingo, 6 de enero de 2008

"Hemos Visto Su Estrella Y Venimos A Adorarlo"



¡Vaya sorpresa! La sección"Colabora con alterCádiz" ha dado su primer fruto, quién me lo iba a decir. ¡Y vaya fruto! Un tal Hesiquio ha decidido reevangelizar Carteia, ¿eh, JuanEn? Ahí va el resultado: Esta entrada, sobre la Epifanía del Señor, va dirigida a todos los que cultivan su amor por la Navidad y creen que el espíritu de los Reyes Magos significa algo más que un puñado de caramelos. Muchas gracias Juan Enrique:

6 de Enero, día de ilusiones cumplidas (o no), de niños con sus juguetes y adultos que vuelven a ser niños, día en el que los Reyes Magos de Oriente, una vez más habrán cumplido con la secular tradición.

Los cristianos celebramos hoy la Fiesta de la Epifanía del Señor, (por etimología del griego: επιφάνεια que significa: "manifestación; dar a conconocer, revelar un fenómeno milagroso"). En los escritos del N.T. se habla de la venida de Cristo como la llegada del emperador o del rey que toma posesión de su reino, en latín adventus - advenimiento, de ahí que el adviento sea el tiempo que prepara a la Navidad.

Son muchas y variadas las tradiciones que se relacionan con esta fiesta, que nace en Oriente y que conmemora unidos los primeros momentos de la manifestación del Verbo encarnado que nació en Belén a la humanidad. lLos cristianos orientales y los ortodoxos, celebran en la Epifanía también el Bautismo del Señor y las Bodas de Caná, manifestación Trinitaria de la Divinidad de Jesús y primer milagro del Señor en su vida pública, respectivamente. Nosotros los cristianos de rito latino ponemos el énfasis en la manifestación del Hijo de Dios a los paganos, a los que no son miembros de Israel y que también son llamados por Dios a la salvación.

Se nos habla en el Evangelio de Mateo (Mt 2 1-12), que es el que narra el episodio de la visita de los Magos, de una estrella que los guía hasta la presencia del Niño. Santo Tomás de Aquino, en plena Edad Media, señala que quizás Dios creó una estrella peculiar, para aquel solemne momento. Pero Kepler, astrónomo del siglo XVII, afirma que entonces tuvo lugar la conjunción de Marte, Júpiter, y Saturno, fenómeno que ocurre cada 805 años.

Y aquellos hombres quienes eran: ¿Serían reyes? ¿Serían sabios y ricos? No eran magos en el sentido actual de la palabra. Pero sí consta que fueron buscadores. ¿Buscadores de qué? De algo que luego se convirtió en Alguien. Detrás de la luz de una estrella, encontraron el rostro de un Niño. Encontraron al Dios todopoderoso que incomprensiblemente se hace débil por amor, para iluminar nuestras vidas. Encontraron al Dios que ni cielos y tierras pueden contener, nacido de una mujer, en brazos de su Madre, María. Encontraron la cercanía de Dios con los hombres, su Palabra eterna pronunciada en nuestra lengua.

Los Magos ofrecen lo mejor de sus dones al Niño Dios, se ofrecen ellos mismos. El oro, el incienso y la mirra, son dones materiales con un profundo significado espiritual, en el que debiéramos de profundizar. El oro es un metal muy valioso, es como si el Mago dijera: "Te traigo oro porque reconozco en Tí al que ha de tener más poder que todos los reyes de la tierra, al que ha de ser Rey de los Reyes".

El incienso es una resina olorosa que se quema en ceremonias religiosas. Es un producto oriundo de Oriente. El uso del incienso como símbolo de adoración a Dios o de respeto a cosas relacionadas con Dios, es una tradición muy antigua, anterior al Cristianismo. Es como si el Sabio de Oriente dijera a Jesús: “Te traigo incienso porque reconozco en Tí al que todos han de reconocer como a su Dios verdadero."

La mirra es una sustancia perfumada que los antiguos tenían por un bálsamo precioso. Viene en forma de lágrimas y tiene un color rojizo. He aquí, pues, características que pueden convertir la mirra en un símbolo del hombre: el color rojo representaría la sangre, la forma de lágrima representaría el dolor. La mirra simbolizaría así la sangre y el dolor del hombre convirtiéndose en bálsamo para el género humano. ¿No fue Jesús, precisamente bálsamo para nosotros al sufrir la tortura de la Crucifixión? Al ofrecerla es como si se nos comunicara: "Te traigo mirra porque reconozco en Tí al Hijo del Hombre que ha de sufrir y derramar su sangre por salvar a la humanidad doliente".

De acuerdo a la tradición de la Iglesia del siglo I, se relaciona a estos magos como hombres poderosos y sabios, posiblemente reyes de naciones al oriente del Mediterráneo, hombres que por su cultura y espiritualidad cultivaban su conocimiento del hombre y de la naturaleza esforzándose especialmente por mantener un contacto con Dios. Del pasaje bíblico sabemos que son magos, que vinieron de Oriente y que como regalo trajeron incienso, oro y mirra; de la tradición de los primeros siglos se nos dice que fueron tres reyes sabios: Melchor, Gaspar y Baltasar. Hasta el año de 474 dC sus restos estuvieron en Constantinopla, la capital cristiana más importante en Oriente; luego fueron trasladados a la catedral de Milán (Italia) y en 1164 fueron trasladados a la ciudad de Colonia (Alemania), donde permanecen hasta nuestros días.